
Querido lector, a veces te preguntarás cuando lees mis escritos qué se me pasa por la cabeza. Desgraciadamente no lo sé ni yo misma. Tengo temor hacia mi, cada día me sorprendo más. Y no, no es bueno. Desearía ser alguien sencillo, con proyectos y metas lógicas, no ser tan reflexiva, tan curiosa, replantearme a mi corta edad el sentido de la vida. Temer a la muerte. Eso no es vivir. Eso es sufrir. Aún asi me evado constantemente de las exigencias del mundanal ruido, por lo que cada vez que observes mi actitud en la vida cotidiana podrás notar que no estoy en lo que estoy. Por eso los exámenes de matemáticas me salen tan mal.
Hablar del último grito de moda, de lo atractivo que es ese chico son temas meramente poco trascendentales y estúpidos para mi, solo que, para no llamar la atención (cosa que amo por cierto) opino. Hasta hace poco iba de acorde con el capitalismo, es decir, visto de marcas. Pero me he dado cuenta de que mi corriente estilística y por tanto forma de vida es la subcultura hipster, muy atentada por cierto.
En cuanto a mis modos de proceder, soy demasiado pasional. Tal es asi que me considero esclava de mis sentimientos. A veces me comparo con una montaña rusa. Paso de la eufória a la depresión a pasos agigantados. Hasta recuerdo el día que lloraba de amargura e impotencia y a los dos segundos me reía a carcajada limpia.
Soy excéntrica aunque aparentemente parezco sencilla. Que sea predecible no significa que no piense. Lo hago demasiado. Le doy demasiadas vueltas a todo hasta tal punto de enrevesarlo o irme por la tangente. Genética tal vez.
Por lo que respecta al ámbito académico soy normalita. Antes me pasaba días y días machacando a mi amigo el cerebro con tal de ser una alumna de matrícula. Y lo conseguí a base de sufrimiento. Pero, viendo que la sociedad con la que competía me machacaba constantemente y sufría me dije. Se acabó. Aún así me siguen machacando y alardean de ser superiores por sacar números en un papel. ¿En serio la inteligencia se mide asi? Qué vergüenza.
Soy algo contradictorio. Soy entusiasta a más no poder pero a la vez melancólica. Me confesaron una vez que jamás tuvieron a una alumna tan entusiasta y que le ponía pasión a todo. Algo positivo, supongo.
Soy egoísta, demasiado, solo veo mi ombligo. Atolondrada y egocéntrica. Amante del arte.
En cuanto a mi físico, no soy atractiva. Esbelta, piel macilenta, castaña clara y ojos almendrados. El día que alguien se fije en mí, debe de estar chiflado.