miércoles, 22 de diciembre de 2010


¡Oh energías encarnadas! ¡Cuán benévola es vuestra presencia! Dadme ami, oh alma de la vida todo vuestro poder. Cuán benigna y serena fuente de pujanza recae sobre aquellos corazones puros. Aquellos que incitan al pecado, aquellos que destrozan el ciclo vital del explendor y el renacer deben de ser consumidos por las tinieblas. Aquel osado que desafíe el poder supremo de la subsistencia deberá de ser condenado en la sima de las ánimas.


Soy la perfección, la templanza, la armonía y la alegría. Sucumbiros hacia mi y obtendreís el ansiado perdón. Todos vuestros corazones son fuente de mi vital supremacía.


-Jamás me conturbaré pues de nada sirve un éxtasis de alborozo en pleno desamparo con el propio ser, no pertenezco a nadie más que a mi vida cuya entrega de mi totalidad es hacia ella, dueña de mi único amor.


-Insolente e ignorante es la sangre que recorre sus profundas venas... entregaros hacia mi y no os haré sufrir.

-¡Jamás cruel mensajero del errado vigor!


[...]


-

No hay comentarios:

Publicar un comentario