lunes, 29 de noviembre de 2010

The rain.

El cielo estaba cubierto de nubarrones. La luvia no cesó ni un segundo. Monotonía de lluvia. Observé el cristal empañado de la clase, y contemplé de nuevo el gran diluvio. Entonces mi atolondrada mente se imaginó que cada gota que caía era el fin de los días de cada entidad humana. Como si la vida en sí de todos se uniera por el ciclo natural del agua y por último el fin de su existencia. Luego proseguí con la misma idea solo que aplicada a mi ausente musa. Y, finalmente a mi amor perdido. Tenía miedo de pensar el hecho de que hubiera olvidado el sentido de amar [...]

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