miércoles, 22 de diciembre de 2010


Un recuerdo perdido en el ayer... trastocó más allá de las barreras de nuestra realidad, una realidad distorsionada e incierta. Podía sentir como me invadía poco a poco hasta su plena totalidad. Suavemente bajé los párpados y me dejé llevar por mis sensaciones. Aparecí en las oscuras calles de un lejano abril uniendo fuertemente mi mano. Arena y olor a mar. Observando las estrellas en el firmamento. Y en la total oscuridad ardió mi corazón.

Mi mente me teletrasportó a la vieja estación de tren. Los escombros la consumían lentamente. Y de repente me encontré en la fuente de la vida, llena de nenúfares. En mi mano se posó la gota de los abismos y lentamente el paisaje fue consumido por las tinieblas hasta encontrarme.

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