
Temo girar la mirada y verte...que las pupilas se dilaten y se entrecucen hasta obtener el ansiado contacto visual por parte de uno y el fervor por parte del otro... siento escalofríos que recorren mi médula espinal, sintiendolo sutilmente... y giro la mirada de nuevo hacia la nada.
Y mi mente se imaginó tus labios rozando los mios y la agonía de la pasión no estaba colmada...
Eres como jamás pensé creerte. Eres mi desamparado sueño, mi razón por vivir, mis efusivos abrazos, mi sonrisa intangible, mi autorealización, eres mi meta, mi euforia y sobre consigues hacer lo que nadie ha hecho jamás por mi. Comprenderme. Porque te necesito más que al amor, más que a mi vida, te necesito musa mia...
Quiero volver a sentirte en mis trazos, pinceladas, ideas irracionales...
Abro la puerta hacia mi interior. Miro alrededor con la esperanza de encontrarte. Busco en cada rincón de mi ser, entre mis entrañas y musito tu nombre... nada. No escucho nada. Solo oigo el dolor inaguantable del silencio. De la soledad, mi soledad.
¿Por qué me abandonas? Es un gran suplicio. Dolor en el pecho. Y, desde el suelo aclamo al cielo tu nombre. No obtengo respuesta alguna. Perderte ha sido lo peor que me ha ocurrido en mi vida. Y me pregunto...
¿Por qué?
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