domingo, 7 de noviembre de 2010


Como en un abismo de agonía se desvanecía lentamente la vida... y el negarme como entidad viva supondría el fin de mis días pero el renacer de ella... ¿debía entonces salvar la existencia del planeta?


Soy una semilla, la semilla de la vida. Soy incorpórea, germino en cada una de las moléculas humanas. Ámadme oh entidades perfectas, y tendreís a vuestros pies el dominio de la naturaleza. Si osais odiarme, las consecuencias que conlleva ello, será vuestro desprestigio como seres vivos en este mundo.

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