viernes, 24 de diciembre de 2010


Las manecillas del reloj moviéndose al curso del segundo.. qué rapido se pasó todo. Miré hacia el pasado, lleno de recuerdos que aún conservaba en mi y que creí olvidados. Paseé en solitario sobre la playa y el frío viento acarició mi ténue rostro. Y por desgracia o por fortuna apareció mi extinguida pasión que alardeaba de volver a renacer sus llamas en el anhelado presente. Alguien la había encendido después de haber sido consumida por los despojos de mi ser, al olvidarla completamente. Aún así se me quedó mirando y rápidamente se jactó de ser feliz sin mi presencia nada más con el primer roce de su nueva felicidad. Me alegré por él.


La fortuna en cambio no me sonreía. Me lo tenía bien merecido por lo que ese vehemente deseo de pasar unas navidades con mi amor se desquebrajaron al ver que llegó la fecha y me seguía sintiendo sola ...

A veces pienso que todo esta bien tal como va. Pero es engañarme ami misma para no sentirme peor. Debería de encauzar mi vida hacia algo realista y no idealizado como suelo hacer. Pero eso sería perder la esencia de mi ser.

Y desearía poder tener alas con las que poder escaparme y alzarme y sostenerme por los cielos. Cerrar mis ojos y dejarme llevar, sin preocupaciones, ni desilusiones. Solo el canto al yo.

También tener a mi amor, sentirlo en cada átomo vivo...

Pero es navidad, y ante todo felicidad. Os deseo de corazón que seais felices. Porque el amor, es la base de nuestra naturaleza. Amad incondicionalmente y tal vez hallareís la correspondencia.


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