viernes, 7 de enero de 2011

Reflexión de Julieta.


Te esperaré hasta la insaciada eternidad. Jamás asumí mi destino y no me arrepiento, si fuese así no sé por que debería vivir, pues encontrarme en las simas de la soledad no me satisface. Y ojalá pudiera sacrificar mi vida con verte feliz, no dudaría ni un instante en hacerlo. Pero es nuestro destino, la infelicidad. Y ¿por qué? ¿Qué hicimos para ello? ¿Acaso somos seres cruentos y desidiosos del pecado?


Cada noche que me asomo a contemplar el nocturno firmamento maldigo nuestro encuentro, pues si no hubiera ocurrido jamás se hubiera desatado semejante tragedia. A veces pienso que es lo mejor para nosotros, pero tú te empeñas en verme cada insaciado insante, cegado por la pasión. Y no quiero hacerte sufrir, pero deja de estar a mi lado. Me contengo mis sentimientos porque creo que es lo mejor aunque no lo más acertado. Si por mi fuese, querría rozar y acariciar tu rostro con mi mano y susurrarte hasta el amanecer palabras de amor esparcidas por un primaveral viento...


Y solo en mis sueños, somos felices. Solos tú y yo. Cuerpos despojados de toda tela. Sentirte en cada rincón de mi ser, penetrando en tu corazón y besarte hasta el aura. Te deseo profundamente...

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