
Mi vida podría resumirla como absurda y extraña. Es el devastador circulonquio y mi gran amiga, la duda. Mis continuos pensamientos, reflexiones y contemplaciones hasta llegar al infinito límite. Aquello es contradictorio como mi propia esencia. El saber absoluto es imposible para una mente humana, pero es algo que todavía no he aprendido a razonar. Ni quiero. Me gusta vivir en una ensoñación continua y masticable, que se pueda percibir con nuestros sentidos, y que, utópicamente, creer que se pueda cumplir, aunque no se pueda por la sencilla razón de no estar capacitados para ello. Pero, la ilusión y la esperanza siempre van arraigadas ami, cual parte fundamental y esencial en mi perfil de persona soñadora. Y doy gracias a el gran explendor por que sea asi...
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