viernes, 7 de enero de 2011

¿Máquina o maniquí?


Siempre tendemos a catalogarnos. Y es mi turno de catalogar. Somos seres inertes aunque nos engañemos diciendo que no lo somos. Somos semejantes a los maniquíes, en un infausto deseo por alcanzar la suma perfección. ¿Y qué es la perfección si puede definirse? ¿Realmente existe la perfección y la belleza, o solo son fariseos sueños de la mente cúspide humana? Y me recreo en lo anterior dicho. Si realmente fuésemos vivos, sentiríamos y no nos dejaríamos llevar por la corriente del curso humano que nos impide realizarnos como personas con una personalidad única e intachable. Y normalmente me encuentro con pandas de personas que piensan de la misma forma, van de la misma forma, miran de la misma forma e incluso respiran de la misma forma. Y lo considero demasiado triste.


Por tanto si, podríamos catalogarnos en seres plásticos con aspecto humano y sin sentimiento alguno, solo que con una gran diferencia: Nuestros órganos vitales que simularían las máquinas de inteligencia artificial.

Las grandes masas dictan lo que debemos hacer o llevar, volvíendonos esclavos de sus apetencias absurdas y crueles.

Podemos llegar a realizar cualquier cosa por lo que nuestras hipnotizadas mentes nos ordenen. Vivimos en una absurda realidad, enmascarada y nociva. Todavía no hemos abierto los ojos hacia la verdad, y nos engañamos creyendo que la sabemos.


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